


Hay tres tipos de Glaucoma:
El Glaucoma agudo
Es una verdadera urgencia de cuyo tratamiento precoz en las primeras horas depende la función visual de ese ojo.
Ocurre en personas mayores de 65 años, hipermetropes o con Cataratas que aun no se han querido operar y el sintoma fundamental es una dolor muy fuerte, punzante "como si le arrancaran el ojo", de aparición brusca y generalmente por la noche que puede estar acompañado de vómitos.
Tras el tratamiento de urgencia correcto que es a base de medicamentos en gotero, se puede resolver definitivamente si se trata antes de 24 horas. Posteriormente se hara una prevención de futuros ataques con Laser u operandose de Cataratas.
El Glaucoma infantil

Los niños que nacen "con los ojos muy grandes" deben ser revisados para descartan que padezcan de un Glaucoma Congénito.
Normalmente requieren intervención quirurgica lo mas pronto posible.
El Glaucoma Crónico
El glaucoma mas común es una enfermedad ocular causada por un aumento de la presión intraocular (PIO), que resulta bien de una alteración en los sistemas de drenaje del humor acuoso, o bien de un exceso de producción de éste, lo que es menos frecuente. Sin tratamiento, una elevada presión intraocular puede llegar a producir la ceguera por daño progresivo en el nervio óptico que no produce síntomas durante un largo periodo de tiempo hasta que se suele detectar por lo general en visitas rutinarias al oftalmólogo. Se recomienda que a partir de los 40 años todo el mundo debería someterse a un examen anual que incluya la toma de presión, asociado a otros tests adicionales en pacientes de riesgo o con antecedentes familiares de glaucoma.
Incidencia del Glaucoma:
Aproximadamente 33.2 millones de personas en todo el mundo tienen glaucoma de ángulo abierto, y en un 10% de ellos hay además déficits visuales severos. La prevalencia estimada en poblaciones adultas oscila entre un 1,1% y un 3% en pacientes de raza blanca, mientras que alcanza entre un 4,2% y un 8,8% en pacientes de raza negra. Además de la raza, hay una serie de factores de riesgo que se han relacionado con esta enfermedad, como la edad, los antecedentes familiares de glaucoma, la diabetes , la hipertensión, patología ocular como cataratas o miopía, y hábitos de vida como el consumo de alcohol y tabaco. Existe controversia en cuanto a muchos de estos factores, pero lo que sí está demostrado es que es más frecuente diagnosticar glaucoma en familiares de personas que ya lo padecen.
El glaucoma comprende un conjunto de enfermedades que pueden causar daño al nervio óptico y hasta ceguera.
Nervio óptico
El nervio óptico está formado por un conjunto de más de 1 millón de fibras de tejido nervioso. Se encarga de llevar al cerebro las imagenes captadas por la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en el fondo del ojo. Para tener buena vista, el nervio óptico debe estar sano.
Daño al nervio óptico causado por el glaucoma
En muchas personas, el aumento de presión dentro del ojo causa glaucoma. En la parte delantera del ojo existe un espacio que se denomina cámara posterior donde se produce un liquido llamado humor acuoso que se dirige al otro espacio o cámara anterior y alimenta los tejidos cercanos.
El líquido sale de la cámara anterior por el ángulo donde se encuentran la córnea y el iris (ver diagrama). Cuando el líquido llega a este ángulo, pasa por una red esponjosa similar a la forma de un escurridero y luego sale del ojo.
El glaucoma de ángulo abierto se denomina así porque el ángulo que permite que el líquido salga de la cámara anterior se encuentra abierto. Sin embargo, por motivos que aún se desconocen, el líquido pasa de forma demasiado lenta por la red esponjosa. Al acumularse el líquido, aumenta la presión dentro del ojo. A menos que la presión en la parte anterior del ojo sea controlada, el nervio óptico se daña, causando pérdida de visión.
Personas que corren riesgo de tener glaucoma
Cualquier persona puede tener glaucoma, pero algunas personas corren un riesgo mayor:
Síntomas
Al comienzo, el glaucoma de ángulo abierto no presenta síntoma alguno. La visión se mantiene normal y no hay dolor, a pesar de que la tensión puede estar realmente alta (30 0 40 mmHg.). Sin embargo, cuando empieza el daño, las personas pueden notar que ven con claridad las cosas que tienen delante de ellos, pero no las que se encuentran a los lados o al mirar por el rabillo del ojo.
Si no reciben tratamiento, las personas con glaucoma pueden notar que pierden la visión lateral progresivamente, y al final tal vez tengan la sensación de que están viendo a través de un túnel. Con el tiempo, la visión frontal que les queda disminuye hasta desaparecer.
Detección
La mayoría de las personas creen que tienen glaucoma cuando aumenta la presión dentro del ojo. Esto no siempre es cierto. La presión alta las pone en riesgo de tener glaucoma, pero no siempre significa que tienen la enfermedad.
Una persona puede o no tener glaucoma dependiendo del nivel de presión que el nervio óptico pueda soportar sin dañarse. Este nivel es distinto en cada persona.
La presión normal se halla entre 12-21 mm Hg, pero una persona puede tener glaucoma aunque la presión se encuentre dentro de estos niveles. Por eso, el examen de los ojos es muy importante.
Para detectar el glaucoma, el oculista realiza las siguientes pruebas:
Examen de agudeza visual: En este examen se usa una tabla optométrica para evaluar cómo ve la persona a diversas distancias.
Examen de campo visual: Este examen mide la visión lateral (periférica) que es la que primero se daña en el glaucoma.
Dilatación de las pupilas: Este examen le permite al oculista ver mejor el nervio óptico y detectar si existe daño. Para dilatar las pupilas, el oculista le pondrá unas gotas en el ojo que agrandarán la pupila. Después del examen, su vista puede permanecer borrosa varias horas.
Tonometría: Ésta es la prueba que mide la presión del líquido dentro del ojo. Existen distintos tipos de tonometros: un tipo utiliza una luz violeta y toca directamente el ojo; otro tipo usado mas en Opticas suelta una pequeña descarga de aire y no es tan fiable.

Tonometría por aplanación
TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA CRÓNICO
Aunque no se puede curar, el glaucoma puede controlarse mediante tratamiento. Esto significa que el diagnóstico y el tratamiento en una etapa temprana son muy importantes para proteger la visión. La mayoría de los oculistas utilizan medicamentos cuando el glaucoma es recién detectado; sin embargo, algunos resultados de investigación indican que la cirugía con láser es una alternativa segura y eficaz.
Los tratamientos incluyen:
Medicamentos: El tratamiento más común para el glaucoma recién diagnosticado es mediante medicamentos. Vienen en forma de gotas y píldoras. Algunos hacen que el ojo produzca menos líquido. Otros bajan la presión del ojo al mejorar el drenaje del líquido del ojo.
Sin embargo, algunos medicamentos causan dolores de cabeza o tienen efectos secundarios que afectan otras partes del cuerpo. Las gotas pueden causar picazón, quemazón y enrojecimiento del ojo. Además, es importante que avise al oculista sobre cualquier otro medicamento que esté tomando.
Deberá usar las gotas de forma continua mientras le ayuden a controlar la presión del ojo. Esto es muy importante. Dado que el glaucoma no suele mostrar síntomas, algunas personas tal vez piensen que pueden dejar de usar el medicamento o se olvidan de tomarlo.